Investigación social

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Disponer de una “buena definición de un problema” nos permite diseñar soluciones que realmente lo sean.

Si acordamos que “definir problema” tiene que ver con identificar las condiciones de la realidad que no son adecuadas para conseguir lo que queremos conseguir, obtener información minuciosa y completa sobre estas condiciones, y hacerlo de manera conectada con los propósitos de cambio, será una cuestión clave para saber dónde y cómo hacer variaciones que funcionen.

De modo que, disponer de la “información pertinente” es lo que nos permite definir un problema de manera certera. Esta cuestión, que muchas veces se pasa por alto, es clave para un diseño exitoso de proyecto o política pública.

Llegar a disponer de “información pertinente” requiere de habilidades específicas para recogerla, organizarla y sistematizarla de manera estratégica, requiere de “habilidades para investigar”.

Nosotrxs hacemos investigación basada en evidencias para definir problemas que ayudan a mejorar el diseño, la gestión y la evaluación de proyectos y políticas sociales.​

Esto lo hacemos de forma rigurosa, consistente y participada con las entidades promotoras y las destinatarias de los proyectos o políticas públicas específicas.

Para ello, aplicamos metodología basada en principios constructivistas, holísticos y sistémicos, partiendo de las condiciones relativas a cada caso específico y con un sentido de contribuir a mejorar las condiciones de vida de las personas.